jueves, 19 de abril de 2012

Me dejaron con los crespos hechos


1.    

     Desde el momento mismo de impuesta la tarea de entrevistar a un escritor me dispuse a incumplirla. -¡A un escritor!- pensaba -¡si es que soy tan poca cosa como para que un escritor me responda!  Siempre he visto a los escritores como entes intocables, maravillosos... para mi la literatura merece tanto respeto que cualquiera que se dedique a ella como oficio debe merecerlo también. No solo respeto: admiración, interés. Ya faltando muy poco para que venciera el plazo de tan difícil tares se me dieron las cosas. Conocí a uno... hablamos noche a noche, lo esperaba ansiosa en una de esas redes sociales, me sentía feliz de ver el puntito verde al lado de su seudónimo en el facebook, no me importaba robarle minutos a mis horas de sueño con tal de hablarle, leerle. Después de muchos encuentros virtuales llegó la hora del encuentro.
     Citas sin cumplir, cafés que se enfriaron esperando a ser bebidos, gotas de lluvia que bañaron mis sandalias en mojados pasos hacia la estación del metro. Nunca llegó. Me quedé con los crespos hechos (literalmente). 
    

     

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