domingo, 11 de marzo de 2012

Se la fumaron verde

Nos esperaban a Silvia, a Anita y a mí desde las 11 de la noche con la promesa de ir a carretear. Allá, en casa de Felipe, nos esperaba Chimpa, Felipe y compañía, pero solo hacía las dos de la mañana salimos del hotel. Después de tanta espera solo salimos cinco de los doce que inicialmente habían aceptado la invitación. Temerosos a esa hora en pleno centro de la Ciudad de la Furia logramos conseguir un taxi que nos llevara al destino programado, era muy lejos, por eso nadie nos quería llevar.

Cuando llegamos, Chimpa expresó muy fervorosamente lo plácido que era para él ser nuestro anfitrión aquella madrugada, confesándonos un rato después que ya a esa hora “nos había perdido la fe” y que pensaba que ya no llegaríamos. Nos pusimos cómodas al entrar a la casa, -hermosa casa- pensé. Lo primero que nos ofrecieron fue un trago de vino servido en vasos de vidrio. Empezó el carrete y pasaron los minutos entre las risas, el piano, unas cuecas, el sonido de la quena, las guitarras, los chistes…

Me decidí apartarme del grupo para recorrer la casa, un extraño jardín de alto follaje llamó mi atención en la parte posterior. Me senté con Rodrigo en uno de los banquillos a mirar las estrellas y de repente un soplido de la brisa oceánica trajo a mi nariz un aroma que se me hacía conocido, sin embargo no lograba identificarlo, así que le pregunté a mi compañero de qué se trataba, “¡Marihuana, po’! “ respondió inmediatamente.

Cuando volvimos a la sala, el aroma se intensificó y me percaté de que el olor no venía del jardín como creí inicialmente, sino de la cocina. Estaban tostando la hierba en un caldero de teflón. Nunca fui fumadora de marihuana, pero si de algo estaba segura en ese momento era de que la marihuana se deja secar naturalmente así que este proceso llamó mucho mi atención y no pude perderme ni un instante de lo que hacía Favela en la cocina: a fuego muy lento y muy cuidadosamente sobre una plancha de teflón envuelta en papel aluminio ponía Ernesto “favela” las hojas y ramilletes de hierba hasta que perdían un la viveza en el color.

Después de sacar la hierba en la estufa, le pasaba a Chimpa las hojas ya secas y este las cortó con unas tijeras sobre una hoja de papel, separando en pequeños tumultos el picadillo verde con los que posteriormente armaron los cigarrillos en papelillos.

Seguramente yo tenía cara de idiota mientras detallaba el proceso, para mí ¡se la estaban fumando verde! Rodrigo me explicaba que dadas las condiciones climáticas tenía que hacerlo así, que era común para ellos este proceso.

Mucho tiempo después y con el temita de la marihuana asada en la cabeza, me decidí a preguntarle a amigos (fumadores) más cercanos cual era el proceso real de secado, curado, armado y fumado de la Quitapesares.

A pesar de que eran más de los que se pueden contar con los dedos de las dos manos, ninguno sabía a ciencia cierta cuál era el proceso de la hierba antes de llegar a sus dedos, solo Fernando, un amigo de un amigo supo explicarme cuál era el proceso.

Yo tengo las mías, si quiere le explico cómo lo hago yo, de manera casera.” Hace solo un par de semanas volví a preguntar del tema porque pensé en él para tema de esta crónica. Fernando vive en una casa-finca en Acapulco. Como es tan grande la casa, tiene patos, un perro, hamacas, mangos, mandarinos, marihuana. “Pasan más o menos cuatro meses desde la siembra hasta que ya está para dar flores, esto es lo más importante porque la que es macho, no sirve. Acá donde yo la tengo me aseguro de que reciba buena brisita y cuando es momento las guardo, yo las cuido a 12 horas de sol y 12 horas de oscuridad. Cuando veo que las hembras botan capullos las guardo, no las dejos al sol para que no florezcan, las guardo durante el día en esa piecita y en la noche las saco para que les dé la brisa de la noche, además para que talle. De todas maneras las dejo bajo el techito para que no se vayan a mojar, es mejor que esté protegida, severo proceso. Yo le voy arrancando tallitos y los pongo a curar.

Jum! El curado es otro video porque, hay muchas maneras de hacerlo. Dura más o menos un mes curándose, yo la pongo en la pieza de atrás, a la sombra, como esa pieza es bien caliente no necesito ponerla al sol, lo malo es que el olor es muy fuerte, por eso tengo esa Ruda al lado, para que el aroma se camufle aunque acá la gente no pone problema por eso, es normal y ¡como tengo tan poquita! Yo personalmente voy probándola hasta que veo que está en el punto que me gusta. Después la guardo en bolsitas selladas y la meto al congelador.” El tiempo se hizo corto con Fernando y pronto tuve que volver a mi casa.

Días después me fui al Bosque, en la universidad. Caras desconocidas por todos lados, no conocía a nadie tuve que salir con los crespos hechos porque no encontré quién me diera ni información, ni compañía. Más o menos media hora más tarde me encontré con Camilo y él me llevó con sus amigos al aeropuerto. Mucha gente jugando, riendo, fumando. Uno de ellos, el peludo, sacó un papel y se dispuso a armar su porro: ¡lo que estaba buscando! -El armado es,muy sencillo-; sin embargo yo no lo conseguí. _Como la hierba viene seca, se compacta y lo primero es “granularla” por decirlo de alguna manera, se forma una honda con el papelillo y se pone ahí la hierba, después con la lengua se pega formando un cigarro.-

Recordé que Javi lo hacía más sencillo... a un pielroja sin filtro le sacaba todo con un palillo y después le embutía la hierba y para terminar lo prensaba haciéndole moñito en las puntas, como empacando un caramelo. El cigarrillo quedaba igualmente bien formado, me parece que así es más fácil porque el proceso del amigo de Camilo se logra con éxito a través de la práctica.

Después de eso, al otro lado de la semana, me encontré sentada con el novio de Elisabeth, también en la universidad que celebra el lema UIS LIBRE DE DROGAS, a pleno medio día y en pleno ombligo del campus: él fumando, yo esperando. Su cigarro me pareció muy curioso, parecía una imagen de Chema Madoz: cripa dentro de un gotero. Sí, señor, ese fue el porro ganador! el que más me sorprendió, el más ingenioso, mi favorito. Se introduce la hierba dentro del gotero y como no hay papel que carbure para fumarla tiene que estar la llama quemando la hierba mientras el usuario aspira.

Así se hace un porro, tres maneras de hacerlo, una sola de fumarlo. Hierba que se va en un suspiro. Inhalo... lo mantengo... ... ...exhalo...

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